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"jajajaja... tu conocimiento ahora es mi poder." El Mago al Archimago

ENTIDAD DE MANA - Poder infinito Editar

EFECTO Editar

El poder de la invocación, se vuelve igual a la cantidad de cartas en Conjuros del jugador, multiplicado por el Mana usado de todos los jugadores.

Se cuentan todas las cartas en la zona de Conjuros del jugador, usadas y ocultas.

Se cuenta todo el Mana que fuera usado por todos los jugadores, el mana usado es el utilizado durante el combate y no cuenta el mana en reserva ni destruido.

Crecimiento constante Editar

Al ser un efecto constante, mientras más Mana se utiliza durante el combate, mayor es el poder de la invocación afectada.

Habilidad tardía Editar

El efecto puede parecer tener un poder incomparable y sobrepoderosa. Pero su efecto mismo depende de una variable muy volatil que es la cantidad de Mana en juego.

Si se depende solo del mana propio, se debe tener una gran cantidad de Mana en reserva para que el poder crezca considerablemente.

Si no hay mana en juego, el poder de la invocación es 0 (cero).

Por lo tanto el único momento de usar este efecto, es al final del combate. Mostrarlo temprano puede darle la libertad a los oponentes, a planear contra estrategias.

HISTORIA Editar

La Entidad de Mana no es una invocación per se. Es energía salvaje, una brutal explosión concentrada de todo el mana en la zona, no distingue entre vivos, espíritus o el fulgor de un guerrero, se alimenta y crece indefinidamente, si no se controla o su fuente es lo suficientemente grande, su poder no conocerá límite.

Su conciencia esta atada al invocador que la forma, imita sus pensamientos, sus emociones, su objetivo, que luego desprende en un ataque y se desvanece en un instante, dejando solo un aire de compelta tranquilidad. Todos los afectados sentiran que perdieron un gran lastre, se teoriza que mientras la Entidad se encuentra activa, la absorción de energía vital genera una fuerte tensión de peligro en la psiquis de sus presas.

El Archimago, el antiguo sabio, siempre tuvo sus cruces con El Mago, este jamás respetaba su espacio personal y parecía disfrutar de molestar los estudios y perturbar la mente del Archimago. Aquella fatídica luna llena, la noche del conteo de los nuevos días, en el año 0, el Mago conjuró dentro de la torre del Archimago a la Entidad. La locura, el desenfreno y el torcido sentido de vida del mago se impregnó en la Entidad; la torre del Archimago siempre fue un punto mágico importante, el conocimiento allí guardado conservaba los espíritus de millones de eruditos de las artes arcanas, la Entidad tenía alimento más que suficiente y sin control ni resguardo, lo devoró todo. Destruyendo así la torre, la ciudad y devorando a sus habitantes en tan solo unos segundos...

Cuando la entidad cumplió su ciclo, destrozó los cielos elevándose en un pilar de luz cegadora, fue visto hasta por los Antiguos en la distancia inalcanzable. El Mago había observaba horrorizado su error, su risa nerviosa no se detenía contrastando con las lagrimas de dolor y pena que brotaban de sus ojos rotos. Tras recuperar el aliento, desesperado concentró todo el Mana que le quedaba para su último conjuro de viaje en el tiempo, con la esperanza de regresar a aquel momento y detenerse a si mismo... nunca más, se supo de él, mas su invocación pareciera tener recuerdos residuales de aquella noche, a veces, atiende el llamado con risas en llanto...

Solo sobrevivieron las voces de las victimas, que rondan aquellas tierras malditas susurrando la historia a los aventureros que por ella cruzan.